Esta clase establece la Edad Dorada no como un periodo de equilibrio económico refinado, sino como una realidad visceral y depredadora «Era del Puño de Bronce». Durante la década de 1860 hasta finales del siglo, la imagen neoclásica de la sociedad—una máquina armoniosa de actores racionales—se estrelló fatalmente contra la realidad del poder bruto.
La Mecánica de la Depredación
Mientras los economistas académicos pintaban un retrato de actores racionales, la realidad era un Gran Mercado Alcista impulsado por la manía especulativa. «El público, cabe señalarlo, respondió con entusiasmo; cuando corrió la noticia de que Gould o Rockefeller estaban comprando ferrocarriles, cobres o aceros, el público se apresuró a subirse al tren para viajar gratis.» Este comportamiento demostró que el mercado era un campo de batalla para aprovecharse, no un servicio para el trabajo.
La Guerra Corporativa como Realidad Física
La acumulación de riqueza era una lucha primitiva. En 1868: la lucha de Jay Gould por el Ferrocarril Erie y «La lucha por el Ferrocarril Albany-Susquehanna»facciones rivales chocaron locomotoras literalmente entre sí y pelearon cuerpo a cuerpo en túneles con garrotes y puños de bronce. «La economía oficial, en una palabra, era apologética y poco perspicaz; apartó la mirada de los excesos y la exuberancia que eran la esencia misma del escenario estadounidense.»